Aguascalientes enfrenta un déficit anual cercano a los 100 hectómetros cúbicos de agua: mientras los acuíferos reciben una recarga aproximada de 249 hectómetros cúbicos al año, la extracción alcanza alrededor de 342 hectómetros cúbicos.
- Alfalfa y maíz, entre los cultivos que más agua consumen
- Tecnificar el riego no garantiza ahorrar agua
- Un Estado con poca agua que “exporta agua”
- Crisis hídrica ya expulsa familias del campo
- Distrito de Riego 01 pretende ahorrar 9 millones de metros cúbicos
- Plantean revisar concesiones de agua
- Hasta sembrar sin planeación desperdicia agua
- El consumo de las ciudades también tendrá que ajustarse
Efraín Islas Ojeda, profesor del Centro de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), advirtió que este desequilibrio mantiene bajo presión permanente las reservas subterráneas y amenaza tanto la disponibilidad futura del recurso como la actividad agrícola.
El problema, explicó, no se limita a que cada año se extraiga más agua de la que logra recuperarse. La sobreexplotación también está generando asentamientos del terreno que llegan a dañar e incluso colapsar algunos pozos utilizados en zonas agrícolas.
Alfalfa y maíz, entre los cultivos que más agua consumen
Entre los cultivos con mayor demanda de agua se encuentra la alfalfa, cuyo consumo puede ir de 12 mil a 18 mil metros cúbicos por ciclo.
El maíz forrajero puede requerir entre 8 mil y 12 mil metros cúbicos cuando se utiliza riego rodado. Con sistemas tecnificados, su consumo puede reducirse a entre 5 mil y 8 mil metros cúbicos aproximadamente, con un ahorro estimado cercano al 35 por ciento.
Otros productos como guayaba, vid, tomate, chile y lechuga demandan menores cantidades, aunque el especialista señaló que bajo las condiciones actuales prácticamente todos mantienen una fracción de consumo que no resulta sustentable.
Tecnificar el riego no garantiza ahorrar agua
Islas Ojeda advirtió que modernizar los sistemas de riego puede generar un efecto contrario si el ahorro obtenido termina utilizándose para sembrar más hectáreas.
Un productor que anteriormente sólo podía regar una parte de sus tierras debido a la poca eficiencia del sistema puede, tras tecnificarse, utilizar la misma concesión para ampliar la superficie cultivada.
“Mientras no se tecnifique todo lo que está en riego y mientras no se haga conciencia que no sólo es tecnificar, sino no ampliar la superficie regada, entonces vamos a terminar igual”, señaló.
Por ello, consideró necesario acompañar la tecnificación con una revisión de las concesiones para evitar que el volumen ahorrado termine nuevamente fuera del acuífero.
Un Estado con poca agua que “exporta agua”
El investigador planteó además una paradoja: Aguascalientes enfrenta una severa escasez, pero indirectamente exporta agua a través de los productos agrícolas y pecuarios que comercializa fuera del Estado.
Leche, silo y hortalizas llevan consigo, de manera indirecta, el recurso utilizado durante su producción.
“Somos un Estado sin agua y casualmente exportamos agua”, resumió el especialista.
Crisis hídrica ya expulsa familias del campo
La caída en la disponibilidad de agua también comienza a generar consecuencias económicas y sociales.
Al tener que extraer el recurso desde mayores profundidades, los productores enfrentan un incremento en el consumo de energía y, por lo tanto, en sus costos.
En la cuenca del Chicalote, investigadores de la UAA han detectado familias que abandonan parcial o totalmente las actividades agrícolas para buscar empleo en otros sectores e incluso migrar hacia el norte del país.
Islas Ojeda definió este fenómeno como una forma de “migración ambiental forzada”, vinculada con la falta de recursos suficientes para sostener la actividad productiva.
Distrito de Riego 01 pretende ahorrar 9 millones de metros cúbicos
Una de las principales estrategias para contener el consumo es la tecnificación del Distrito de Riego 01, que comprende aproximadamente 12 mil hectáreas.
El objetivo es ahorrar cerca de 9 millones de metros cúbicos de agua al año mediante la modernización de los sistemas de riego.
Sin embargo, el investigador insistió en que ese ahorro sólo llegará efectivamente a los acuíferos si no se utiliza posteriormente para ampliar las superficies de cultivo.
Plantean revisar concesiones de agua
Entre las medidas consideradas necesarias está verificar que los productores extraigan únicamente los volúmenes establecidos en sus concesiones.
El especialista advirtió que existen casos donde algunos pozos pueden llegar a extraer hasta el doble del volumen concesionado.
También planteó ajustar las autorizaciones conforme a la superficie realmente cultivada y al tipo de sistema de riego utilizado, aunque reconoció que se trata de una medida complicada porque implicaría modificar derechos de agua que los productores consideran adquiridos.
Hasta sembrar sin planeación desperdicia agua
Otro problema está en la falta de organización de la producción agrícola.
Cuando numerosos productores siembran simultáneamente el mismo cultivo, puede generarse una sobreoferta que desplome los precios y provoque que cosechas completas se queden abandonadas en el campo.
El investigador puso como ejemplo la cebolla: si deja de ser rentable levantarla, además de la pérdida económica también se desperdicia toda el agua empleada durante su producción.
El consumo de las ciudades también tendrá que ajustarse
La presión sobre los acuíferos no proviene únicamente del campo.
Entre 28 y 35 por ciento del uso del agua en Aguascalientes corresponde al sector público y urbano, por lo que el especialista señaló que también deberá revisarse la manera en que el recurso es utilizado dentro de las ciudades.
“No es posible que nosotros podamos usar toda el agua que podamos pagar cuando realmente el agua se va a terminar”, advirtió.
El diagnóstico apunta a un problema de fondo: Aguascalientes extrae cada año considerablemente más agua de la que sus acuíferos pueden recuperar, por lo que la tecnificación, la revisión de concesiones, la planeación agrícola y un consumo urbano más racional tendrán que avanzar de manera conjunta para reducir la presión sobre el recurso.
