La inflación en México muestra una reducción frente al año pasado, pero el costo de los alimentos sigue aumentando a un ritmo mayor. Durante septiembre de 2026, la inflación general anual se ubicó en 3.5%, mientras que la canasta alimentaria registró incrementos de hasta 5.5%, de acuerdo con los indicadores de las Líneas de Pobreza publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Los productos que más presionaron el gasto de los hogares fueron la cebolla, el jitomate y los alimentos y bebidas consumidos fuera de casa, cuyos incrementos contribuyeron al encarecimiento de la canasta básica tanto en las zonas urbanas como en las rurales.
Aunque la inflación general fue menor al 3.8% registrado en septiembre de 2025, el indicador aumentó 0.2 puntos porcentuales respecto a agosto de 2026, reflejando que las presiones sobre los precios todavía persisten.
Canasta alimentaria sube más que la inflación general
Los datos del INEGI muestran que el incremento en el costo de los alimentos superó el comportamiento de la inflación general durante septiembre.
En las zonas rurales, el valor monetario de la canasta alimentaria aumentó 4.9% anual, mientras que en las ciudades el crecimiento alcanzó 5.5%.
Esto significa que el encarecimiento de los productos necesarios para cubrir las necesidades alimentarias fue superior al incremento general de los precios.
En comparación con septiembre de 2025, cuando los incrementos anuales de la canasta alimentaria fueron de 3.6% en el ámbito rural y 4.7% en el urbano, los nuevos resultados representan aumentos de 1.3 y 0.8 puntos porcentuales, respectivamente.
De esta manera, aunque la inflación general se moderó en términos anuales, los alimentos registraron una aceleración en sus precios.
Cebolla y jitomate presionan el gasto de las familias
Entre los productos que más contribuyeron al encarecimiento de la canasta alimentaria durante septiembre destacaron la cebolla, el jitomate y el limón.
En términos mensuales, las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI), utilizadas para medir el valor monetario de la canasta alimentaria, aumentaron 1.6% en las comunidades rurales y 1.1% en las zonas urbanas.
El INEGI identificó a estos tres productos agrícolas entre los de mayor incidencia en ambos ámbitos, aunque su contribución fue más elevada en las ciudades.
En la comparación anual, la cebolla, el jitomate y los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar concentraron las principales presiones sobre el costo de la alimentación.
La cebolla tuvo una mayor incidencia en las zonas rurales, mientras que el consumo de alimentos preparados fuera de casa contribuyó más al incremento registrado en las ciudades.
El jitomate también apareció entre los tres rubros de mayor impacto anual tanto en el campo como en las zonas urbanas.
También aumentan gastos de educación, transporte y vivienda
El incremento de precios no se limitó a los alimentos. Los indicadores del INEGI también muestran aumentos en bienes y servicios considerados dentro de las Líneas de Pobreza por Ingresos (LPI).
Estas líneas contemplan tanto el valor de la canasta alimentaria como el de productos y servicios no alimentarios necesarios para cubrir las necesidades de la población.
Durante septiembre, su valor registró un incremento mensual de 1.1% en las zonas rurales y de 0.9% en las urbanas.
En ambos casos, los alimentos fueron el rubro que más influyó en el resultado, seguido de los gastos relacionados con educación, cultura y recreación.
Sin embargo, también se presentaron diferencias entre las necesidades de los hogares del campo y de las ciudades.
En las comunidades rurales, las prendas de vestir, el calzado y los accesorios ocuparon el tercer lugar entre los rubros de mayor incidencia.
En las zonas urbanas, esa posición correspondió a los gastos de vivienda y servicios de conservación.
Costo de necesidades básicas aumenta 4.4% anual
Al considerar conjuntamente alimentos, bienes y servicios, las Líneas de Pobreza por Ingresos registraron un crecimiento anual de 4.4% tanto en el ámbito rural como en el urbano.
Esta variación superó por 0.9 puntos porcentuales la inflación general anual de septiembre, que fue de 3.5%.
Además, el indicador mostró una aceleración respecto al mismo mes de 2025, con incrementos de 1.0 punto porcentual en las comunidades rurales y de 0.6 puntos porcentuales en las ciudades.
Los productos alimentarios fueron el principal factor detrás del aumento anual del valor de estas líneas de pobreza.
De acuerdo con el INEGI, la canasta alimentaria representó el 64.5% de la incidencia del incremento anual en el ámbito urbano y el 60.1% en el rural.
En cuanto a los bienes y servicios no alimentarios, el transporte público y los gastos de educación, cultura y recreación fueron los rubros que más contribuyeron al encarecimiento en ambos ámbitos.
Los resultados muestran una diferencia importante entre la evolución de la inflación general y el costo de cubrir las necesidades básicas.
Mientras el indicador nacional se mantiene en 3.5%, los gastos relacionados con la alimentación y otros servicios indispensables aumentan por encima de ese porcentaje, lo que representa una mayor presión sobre el presupuesto de los hogares mexicanos.
