La Iglesia Católica no debe guardar silencio frente a la violencia, las desapariciones, la corrupción y las injusticias sociales, aunque tampoco debe asumir funciones que corresponden a las autoridades civiles ni actuar como un partido político, sostuvo el obispo de Aguascalientes, Juan Espinoza Jiménez.
Durante su homilía dominical, el líder religioso cuestionó que la separación entre Iglesia y Estado sea utilizada como argumento para exigir que los creyentes permanezcan al margen de los problemas que enfrenta la sociedad.
Monseñor afirmó que la participación de los cristianos en los asuntos públicos no debe confundirse con una intervención partidista, pues consideró que la fe también implica responsabilidades hacia la comunidad, especialmente con las personas que enfrentan situaciones de vulnerabilidad.
“No es legítimo invocar la distinción entre Iglesia y Estado para exigir que los cristianos permanezcan indiferentes ante las injusticias sociales”, expresó.
La Iglesia no busca sustituir al gobierno, aclara el Obispo
Juan Espinoza Jiménez señaló que la misión de la Iglesia Católica tiene límites claros frente a las instituciones civiles, pero esto no significa renunciar a su responsabilidad de pronunciarse ante situaciones que afectan la dignidad de las personas.
Explicó que la institución religiosa no está llamada a ejercer las funciones del gobierno ni a involucrarse como una organización partidista.
Por el contrario, indicó que su labor consiste en transmitir las enseñanzas cristianas, orientar a los creyentes y promover el respeto a los derechos y la dignidad de las personas.
“La Iglesia no está llamada a sustituir a las autoridades civiles ni a confundirse con un partido político, su misión es anunciar a Cristo, formar las conciencias y defender la dignidad de toda persona, especialmente de quienes son olvidados o vulnerables”, destacó.
El Obispo sostuvo que esta responsabilidad adquiere especial relevancia cuando existen personas que enfrentan injusticias o condiciones que ponen en riesgo su bienestar.
En ese sentido, defendió que la Iglesia pueda expresar su postura frente a los problemas sociales sin que ello implique asumir las atribuciones del Estado.
Llama a no ser indiferentes ante desapariciones y violencia
Durante su mensaje, el Obispo de Aguascalientes hizo referencia a distintas problemáticas que afectan a las familias y comunidades, entre ellas la violencia, las desapariciones y las adicciones.
Advirtió que los creyentes no pueden permanecer ajenos al sufrimiento que estas situaciones generan y consideró necesario involucrarse en la construcción de una sociedad más justa.
“La fe no nos aparta de los problemas que vivimos en la sociedad, sino que nos compromete a trabajar por su transformación. No podemos permanecer indiferentes ante la violencia, las desapariciones, las adicciones, el sufrimiento de tantas familias”, indicó.
Espinoza Jiménez señaló que la participación de los cristianos debe traducirse en acciones dirigidas a promover la paz, proteger la vida y acompañar a quienes atraviesan circunstancias difíciles.
El llamado estuvo dirigido a los fieles para que reconozcan que sus responsabilidades religiosas también implican un compromiso con las necesidades de la sociedad.
De esta manera, el Obispo insistió en que la fe no debe entenderse como una práctica aislada de la realidad que viven las familias.
Cristianos deben rechazar la corrupción y defender la vida
Otro de los puntos centrales de la homilía fue la responsabilidad ciudadana de quienes profesan la fe católica.
Juan Espinoza Jiménez recordó que los creyentes están obligados a respetar las leyes, cumplir sus deberes civiles y contribuir al bien común.
Sin embargo, explicó que estas obligaciones deben acompañarse de una postura activa frente a los problemas que afectan a la comunidad.
Entre las responsabilidades que mencionó se encuentran la defensa de la vida, el cuidado de las familias, el rechazo a la corrupción y la promoción de la paz.
El líder religioso planteó que cumplir con los deberes ciudadanos no significa renunciar a las convicciones personales ni dejar de señalar las injusticias.
Por ello, consideró que los cristianos deben participar responsablemente en la sociedad y contribuir a su transformación desde los principios de su fe.
Asimismo, reiteró que esta participación no requiere que la Iglesia se convierta en una fuerza política, sino que los creyentes actúen con responsabilidad dentro de sus comunidades.
Cuestiona interpretación de la separación entre Iglesia y Estado
Al profundizar en su mensaje, el Obispo hizo referencia a la expresión bíblica “al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, utilizada frecuentemente para distinguir las responsabilidades religiosas de las civiles.
Espinoza Jiménez sostuvo que esta frase no debe interpretarse como una prohibición para que las personas creyentes participen en los asuntos de interés público.
A su consideración, la distinción entre las funciones del Estado y las de la Iglesia no elimina los compromisos que los cristianos tienen con la sociedad.
“Todos los bautizados somos misioneros, y a entender muy bien esa frase que se manipula, dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Como creyentes tenemos la obligación de cumplir nuestras obligaciones ciudadanas, pero también de cumplir nuestras obligaciones de fe”, manifestó.
El Obispo explicó que ambas responsabilidades deben coexistir, pues los fieles forman parte de una comunidad en la que también deben respetar las normas y contribuir al bienestar colectivo.
Por ello, cuestionó que se pretenda utilizar la separación entre Iglesia y Estado para limitar las expresiones de preocupación ante situaciones de violencia o injusticia.
Pide a los creyentes involucrarse en los problemas sociales
Juan Espinoza Jiménez concluyó su mensaje con un llamado a los católicos de Aguascalientes para que no reduzcan su participación religiosa a las actividades dentro de los templos.
Insistió en que las enseñanzas de la Iglesia deben reflejarse también en la manera en que los creyentes responden a las dificultades de sus comunidades y al sufrimiento de otras personas.
El Obispo destacó que defender la dignidad humana, acompañar a las familias y trabajar por la paz son responsabilidades que forman parte de la vida cristiana.
Al mismo tiempo, reiteró que estas acciones deben desarrollarse respetando las funciones que corresponden a las autoridades civiles.
Con este posicionamiento, el Obispo de Aguascalientes defendió el derecho de la Iglesia a pronunciarse sobre las injusticias sociales, sin asumir un papel partidista ni sustituir a las instituciones del Estado.
Su mensaje central fue que la separación entre Iglesia y gobierno no debe convertirse en una justificación para permanecer indiferentes ante la violencia, las desapariciones, la corrupción y el sufrimiento de las familias.
