El sistema de salud de Aguascalientes podría enfrentar un colapso en los próximos diez años si las autoridades no comienzan a preparar los servicios médicos para el acelerado envejecimiento de la población, advirtió Jorge Gómez Hernández, presidente de la Asociación de Gerontología y Geriatría.
- Aguascalientes tendrá el doble de adultos mayores en una década
- Diabetes, hipertensión y demencia amenazan la salud de los adultos mayores
- Adultos mayores enfrentan enfermedades y abandono familiar
- Urge enseñar a la población a envejecer saludablemente
- Preparan especialistas ante el crecimiento de la población de la tercera edad
Actualmente, el estado cuenta con una población estimada de entre 150 mil y 160 mil adultos mayores, pero las proyecciones expuestas por el especialista apuntan a que esa cifra podría duplicarse en una década y alcanzar hasta 320 mil personas.
El problema, explicó, no es únicamente el crecimiento de este sector de la población, sino las condiciones de salud en las que miles de personas están llegando a la vejez, muchas de ellas con enfermedades crónicas que no reciben la atención ni el seguimiento adecuados.
De mantenerse esta tendencia sin fortalecer la medicina preventiva, advirtió que los hospitales podrían enfrentar una demanda de servicios superior a su capacidad de atención.
Aguascalientes tendrá el doble de adultos mayores en una década
Jorge Gómez Hernández, quien también participa como coordinador del Congreso Regional Centro-Bajío de Geriatría y Gerontología que se realiza en Aguascalientes, señaló que la entidad se encuentra en una de las regiones del país donde más está creciendo la población de la tercera edad.
Explicó que la pirámide poblacional ha comenzado a transformarse debido al incremento de adultos mayores, lo que representa nuevos desafíos para las instituciones públicas de salud.
“Hay entre 150 mil y 160 mil adultos mayores en Aguascalientes y esta cifra se va a duplicar en una década más, de manera que si no hacemos trabajo para prevenir enfermedades en ese sector importante de la población se habrán de enfrentar problemas serios para atender a las personas de la tercera edad”, aseguró.
El especialista insistió en que las autoridades deben anticiparse a este cambio demográfico y no esperar a que la demanda de servicios hospitalarios rebase la infraestructura disponible.
Advirtió que, sin una estrategia de atención específica para las personas mayores, podría llegar un momento en el que no existan suficientes camas, médicos ni programas para atender sus necesidades.
Diabetes, hipertensión y demencia amenazan la salud de los adultos mayores
Uno de los mayores desafíos identificados por el especialista es la elevada carga de enfermedades crónicas con la que muchas personas llegan a la tercera edad.
Entre los principales padecimientos mencionó:
- Diabetes.
- Hipertensión arterial.
- Enfermedad renal.
- Osteoartritis.
- Demencia.
- Depresión.
Gómez Hernández explicó que estas condiciones afectan la calidad de vida de las personas mayores y requieren seguimiento médico, diagnóstico oportuno y estrategias de prevención.
Sin embargo, advirtió que actualmente existen deficiencias en la atención de estos padecimientos, situación que podría agravarse conforme aumente la población de adultos mayores.
Particularmente, llamó la atención sobre los casos de demencia y depresión, problemas que necesitan mayor atención dentro de los programas de salud destinados a este grupo poblacional.
La falta de prevención y seguimiento, sostuvo, puede contribuir a que los pacientes lleguen a edades avanzadas con complicaciones que requieren servicios médicos más especializados.
Adultos mayores enfrentan enfermedades y abandono familiar
El presidente de la Asociación de Gerontología y Geriatría también alertó sobre las condiciones de vulnerabilidad en las que viven numerosas personas mayores de 65 años.
Señaló que un porcentaje importante de este sector no cuenta con atención médica suficiente ni con un seguimiento adecuado de sus enfermedades.
A esta situación se suma la falta de acompañamiento familiar y social, lo que puede complicar todavía más su bienestar y atención cotidiana.
El especialista consideró indispensable que las instituciones públicas desarrollen programas enfocados no solamente en tratar las enfermedades, sino también en mejorar las condiciones de vida de las personas mayores.
Insistió en que el envejecimiento de la población debe abordarse mediante políticas públicas que integren la prevención, la atención médica y el acompañamiento social.
De lo contrario, advirtió, las deficiencias actuales podrían profundizarse ante el incremento de pacientes que necesitarán servicios especializados durante los próximos años.
Urge enseñar a la población a envejecer saludablemente
Jorge Gómez Hernández sostuvo que uno de los errores más frecuentes es considerar que llegar a la tercera edad significa necesariamente vivir con enfermedades.
Aseguró que es fundamental promover una cultura de envejecimiento saludable desde etapas anteriores de la vida, con el propósito de reducir los problemas médicos que pueden presentarse durante la vejez.
“La vejez no es sinónimo de enfermedad”, expresó el especialista, quien señaló que la sociedad todavía carece de preparación y educación suficientes para afrontar esa etapa.
Explicó que las acciones preventivas pueden contribuir a detectar oportunamente enfermedades y mejorar las condiciones en las que las personas llegan a edades avanzadas.
También destacó la importancia de generar conciencia sobre el cuidado de la salud y dejar de considerar la tercera edad como el final de la vida.
Preparan especialistas ante el crecimiento de la población de la tercera edad
Frente a este panorama, el médico gerontólogo informó que ya se trabaja en la formación de especialistas capaces de responder a las necesidades de una población cada vez más envejecida.
Estas acciones también contemplan fortalecer la prevención, el diagnóstico y la atención de enfermedades frecuentes entre los adultos mayores.
Entre las prioridades se encuentran los padecimientos crónicos, así como los trastornos relacionados con la salud mental y el deterioro cognitivo, particularmente la depresión y la demencia.
No obstante, Gómez Hernández insistió en que la formación de especialistas debe acompañarse de una actualización de las políticas públicas y de una mayor atención preventiva desde las instituciones de salud.
El principal riesgo, advirtió, es que Aguascalientes llegue a la próxima década con el doble de adultos mayores, pero sin la infraestructura hospitalaria, el personal médico y los programas necesarios para atenderlos.
